21 septiembre 2025

DIOS ES UN DIOS DE OPORTUNIDADES.

blog del pastor janber flores cabrera
Textos: Job; 33,14-30
INTRODUCCIÓN 
 Es un verdadero privilegio poder compartir la Palabra de Dios con ustedes. Hoy quiero que hablemos sobre un tema que nos toca a todos en lo más profundo de nuestra alma, 
porque decimos que nos toca en lo profundo porque: 
Dios es un Dios de oportunidades.
Un Dios que nos busca
La vida a menudo nos sorprende. A veces pensamos que tenemos todo bajo control, que sabemos qué camino seguir.
 Pero, ¿qué pasa cuando la vida nos golpea?
 ¿Qué pasa cuando los planes se desmoronan, la salud se quiebra o el alma se siente vacía?

El pasaje que acabamos de leer, de Job 33, nos muestra un cuadro impresionante. Elíú, uno de los amigos de Job, nos da una revelación profunda. Nos dice en el versículo
 14 que Dios habla una y otra vez, pero a menudo no lo entendemos. 
A veces, la voz de Dios no es un trueno en el cielo, sino un susurro en la quietud, un sueño, una visión, un pensamiento persistente que nos inquieta.
Dios nos busca incansablemente. No se rinde con nosotros.
 El versículo 17 nos dice que Él nos habla "para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia". 
¿Por qué? Porque la soberbia, el orgullo, es la gran barrera que nos separa de Él. Pensamos que no necesitamos a nadie, que podemos solos. Pero Dios, en su infinita misericordia, usa situaciones difíciles para llamar nuestra atención.

El sufrimiento como una llamada de atención

El versículo 19 describe a una persona que es "castigada con dolor fuerte en todos sus huesos". Es tan agobiante que le quita el apetito, el gozo, la fuerza.
 ¿Es este el castigo de un Dios cruel?
 ¡No! Elíú nos revela que este dolor es una de las maneras en que Dios nos habla. Es una alarma, una señal de alto en nuestro camino de autodestrucción.
El versículo 22 dice que el alma de esta persona se acerca al sepulcro.
Es una imagen dramática, pero real. A veces, nuestro estilo de vida, nuestras decisiones, nuestros pecados, nos llevan a un precipicio. Pero incluso en ese momento, cuando estamos al borde del abismo, hay esperanza.
El mediador: Jesús, nuestra oportunidad
Aquí viene el punto culminante del pasaje. Elíú nos dice que si esta persona tiene "algún elocuente mediador muy escogido" (v. 23) que le anuncie su deber y le hable de la misericordia de Dios, todo puede cambiar.
Hermanos y amigos, ¿quién es ese mediador?
 !No!, No es un pastor, no es un sacerdote, no es un líder. 
Ese mediador es Jesucristo. Él es el único que anuncia que Dios tuvo misericordia de nosotros y que en el , los hombres encuentran. la redención. Él es quien nos libra de descender al sepulcro.

¿Qué sucede cuando esa persona reconoce su pecado y acepta la mediación de Cristo?
Versículo 25: "Su carne será más tierna que la del niño, volverá a los días de su juventud." Hay una restauración completa, física y espiritual. La esperanza perdida regresa.
Versículo 26: "Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo; y restaurará al hombre su justicia."
La comunión con Dios se restablece. El gozo perdido se recupera.
El versículo 27 es uno de los más poderosos de toda la Biblia: "Él mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, Y no me ha aprovechado, 
Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, Y su vida se verá en luz."
Dios no está buscando gente perfecta. Él está buscando gente honesta. 
Él espera que te des cuenta de tu error, de tu pecado, y le digas: "Señor, he pecado, he hecho lo incorrecto, y esto no me ha traído nada bueno". Cuando haces eso, cuando confiesas tu condición, Él te ofrece la redención.

La oportunidad está frente a ti
El versículo 29 es la conclusión de todo esto: "He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre."
¿Qué significa esto? Significa que Dios no se rinde con nosotros a la primera.
 No nos da solo una oportunidad. 
Dios es un Dios de segundas, de terceras, y de innumerables oportunidades.
 A pesar de nuestros rechazos, de nuestros errores, de nuestra terquedad, Él sigue extendiendo su mano.
Su propósito final, como dice el versículo 30, es "para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes." 
Él quiere que vivas. Él quiere que salgas de la oscuridad del pecado y entres en su luz. 
                              CONCLUSIÓN 
Él quiere darte una vida nueva, una vida con propósito, con paz, y con la esperanza de la vida eterna.
Tal vez hoy te sientes sin esperanza, sin dirección, al borde de algo que te destruye. O tal vez has rechazado a Dios muchas veces, pensando que ya no hay perdón para ti.

Hoy, quiero decirte que estás aquí por una razón. Estás escuchando esto porque es una oportunidad más que Dios te está dando. Una oportunidad para confesar tu pecado, para aceptar a Jesús como tu mediador, como tu Salvador, y para comenzar de nuevo.
No dejes que esta oportunidad pase. La oferta de salvación está frente a ti. La invitación de Dios es que te arrepientas y vivas. ¿La aceptas hoy?

UNA VEZ MÁS DIOS TE EXTIENDE SU MANO, Y TE DICE ACEPTAME HOY COMO TU SALVADOR.

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