El Desafío de la Doble Vida (v. 16-18)
I. Introducción:
La Realidad diaria: A menudo, nos enfrentamos a expectativas, presiones, comparaciones y una lucha interna constante. Sentimos que tenemos dos fuerzas tirando de nosotros: la que quiere hacer lo correcto y la que cede a la frustración, la crítica o el agotamiento.
el apóstol Pablo escribe.
Rom;07;18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Texto Clave (v. 16): "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne."
El Conflicto (v. 17): Pablo identifica esta lucha interna: La Carne vs. El Espíritu.
Imaginemos un (Juego de la Soga): El Espíritu nos jala hacia la paciencia, la paz y la gracia. La carne nos jala hacia la ansiedad, el chisme, la ira o la auto-compasión. Esta lucha es real y es donde se decide nuestra victoria diaria.
La Solución de Dios (v. 18): Andar en el Espíritu no es un esfuerzo legalista ("tengo que"), sino una rendición ("dependo de Él"). Si somos guiados por el Espíritu, vivimos en la libertad de Cristo, no bajo la condenación de la ley.
II. Reconociendo las Obras de la Carne (v. 19-21)
Reconociendo al enemigo: No podemos vencer al enemigo si no sabemos cómo se llama. Pablo nos da una lista clara de cómo se manifiesta la "carne" en nuestra vida cotidiana.
Enfoque en las "Obras Silenciosas" de la Carne (Relevante para el círculo de damas):
Los pecados obvios: (Adulterio, borracheras) son claros.
Los pecados del Corazón y las Relaciones (Pecados Sociales de la Mujer):
Celos, Envidias: La trampa de la comparación. Comparar nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestra casa, o nuestra apariencia con otras, y permitir que la amargura (envidia) o la posesividad (celos) nos consuma.
Pleitos, Contiendas, Disensiones: La dificultad de trabajar en equipo, la crítica constante a otras mujeres (en la iglesia, la familia, el trabajo), o la tendencia a crear divisiones y drama.
Iras: La pérdida de control que puede manifestarse en gritos a los hijos, mal genio con el esposo, o frustración desmedida.
La Dura Realidad (v. 21b): "...los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." Esto no es una amenaza, es una advertencia de consecuencia. Una vida dominada por la carne es una vida que se aleja de Dios.
III. El Poder Transformador del espíritu: versus las obras de la carne (v. 22-23)
La Diferencia Clave: La carne produce "Obras" (acciones impulsivas). El Espíritu produce "Fruto" (un desarrollo orgánico y natural).
El Fruto es Uno (Nueve Sabores): No se trata de intentar producir nueve frutos diferentes, sino de permitir que el Espíritu Santo, que mora en nosotras, produzca UN carácter que se manifiesta en nueve maneras.
El Fruto Aplicado a la Vida Diaria de una Mujer:
Amor y Benignidad: El amor incondicional que nos permite servir y ser bondadosas incluso con la compañera que nos irrita o con el esposo que nos decepciona.
Paz y Paciencia: La calma que necesitamos al manejar a los niños, al esperar por las promesas de Dios, o al lidiar con un día lleno de caos. La paz que sobrepasa todo entendimiento.
Gozo: No felicidad basada en circunstancias, sino la fortaleza interna que existe aun cuando el panorama es gris.
Templanza (Dominio Propio): El freno que necesitamos para controlar la lengua (chismes, quejas), las emociones (la ira) y el tiempo (las redes sociales, las preocupaciones).
El Beneficio (v. 23b): "...contra tales cosas no hay ley." Una vida guiada por el Espíritu es libre de culpa, de condenación y del peso del "qué dirán".
IV. Conclusión y Llamado: El Acto de la Crucifixión (v. 24-26)
El Paso Decisivo (v. 24): "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos."
¿Qué significa "crucificar la carne"? No es un evento de una vez, sino una decisión diaria de llevar a la cruz (morir al yo) lo que nos separa de Dios: mi orgullo, mi derecho a quejarme, mi deseo de control, mi celo.
El Llamado a la Acción (v. 25-26):
Vivir y Andar (v. 25): Si el Espíritu nos dio la vida nueva, debemos permitirle que dirija el camino. Pídele al Espíritu Santo que te guíe en tus decisiones de hoy.
Una Comunidad de Apoyo (v. 26): Dejemos de ser "vanagloriosas, irritándonos y enviándonos". En lugar de competir, la mujer en el Espíritu apoya, anima y celebra a su hermana. ¡No somos rivales, somos siervas de un mismo Rey!
🕊️ preguntémonos mis amadas hermanas y identifiquemos
¿Cuál de las obras de la carne (v. 19-21) se está manifestando con más fuerza en nuestras vidas en este momento (ira, preocupación excesiva, chisme, envidia)?
y ahora piensa un momento e identifica con la ayuda del Señor cuáles son esas obras de la carne que te están quitando la comunión con Dios y tu prójimo
Una vez identificado el problema: la pregunta es. ¿Estoy dispuesta a crucificar (ósea a morir a) esa obra de la carne hoy, mira tu no tienes que crucificarte ,ya cristo lo hizo por ti,? Solamente tienes que venir a él. como dice su palabra venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar
Dependencia: ¿ahora Cómo puedo intencionalmente cultivar los frutos del Espíritu que necesito (ej. paciencia, mansedumbre ,amor gozo, paz, templanza) en mi vida y en mi rutina diaria (en la casa, en el trabajo ,en la iglesia)?
Oración Final: Pídele a Dios que te dé la valentía para rendirte totalmente al Espíritu Santo para que nunca más las obras de la carne dominen tu vida y te alejen poco a poco de la presencia de Dios.
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